¿Especializado o genérico? ¿Puro o diluido? ¿Perfumado o neutro? ¿Biológico o convencional? Los detergentes profesionales nos ayudan a mantener en buen estado los espacios y los objetos más valiosos de un negocio. Por eso pulverizar cualquier producto de limpieza sobre nuestros activos sin antes habernos informado con conciencia de sus beneficios y contraindicaciones es una actitud temeraria.
No hay que olvidar que elegir un detergente profesional es una decisión crucial para el mantenimiento adecuado de una instalación. El tipo de producto de limpieza seleccionado no solo marcará la eficiencia del tratamiento y la rapidez con la que se elimina o incluso se previene la suciedad. El impacto va mucho más allá y afecta a la correcta conservación de la superficie, la salud de los clientes y del propio personal de limpieza y el valor añadido que la empresa desea ofrecer a sus usuarios para distinguirse.
A continuación, os ofrecemos una guía con los criterios básicos que una empresa de limpieza debe tener en cuenta antes de decantarse por un detergente profesional u otro. Nuestras recomendaciones se fundamentan en los más de 25 años de experiencia de Vilaró Químics en el sector de la higiene profesional.
¿Cómo elegir un detergente profesional?
Elegir un detergente profesional depende de multitud de factores; no hay dos soluciones iguales, y por ello siempre es recomendable acudir a un asesoramiento personalizado. Son tantas las necesidades de limpieza que se dan en los entornos profesionales, que los fabricantes de detergentes como Vilaró Químics han diversificado su oferta hasta ser capaces de atender cada caso a medida.
No obstante, hay una serie de criterios comunes que pueden ofrecer una primera aproximación ante la duda de qué detergente profesional elegir.
No todas las suciedades son iguales
Es necesario analizar el entorno y el tipo de suciedad a la que nos enfrentamos antes de elegir nuestro arsenal contra las bacterias.
Obviamente, no es lo mismo la grasa o los restos de comida, donde los detergentes alcalinos serán eficaces para eliminar la suciedad de origen orgánico, que las partículas minerales incrustadas. En este caso optaremos por los detergentes ácidos, como los desincrustantes, que actúan directamente sobre las incrustaciones, descomponiéndolas para facilitar su eliminación.
La superficie que tratar marca las necesidades de producto
En este punto es donde un limpiador muestra sus dotes de equilibrista, porque sí, cuando de eliminar la suciedad se trata, hay que conseguir acabar con la suciedad y garantizar la salubridad del entorno sin llevarnos por delante todo lo que hay a nuestro alrededor. En otras palabras, el remedio no puede ser peor que la enfermedad. Higienizar sí, pero sin rayar ni desgastar los materiales que estamos tratando.
Veamos algunos casos concretos:
- Ante la delicadeza de la madera, el detergente Vifust de Vilaró Químics presenta una mezcla jabonosa de ácidos grasos no saturados, tensoactivos no iónicos y quelantes que posibilitan una limpieza a fondo pero sin dañar el suelo.
- Si por algo son conocidas las superficies de acero inoxidable es por las rayaduras que las afean. Desde el sector de la limpieza profesional podemos contribuir al menos a no abrir nuevos surcos. El producto Acerinox es un detergente abrillantador a base de disolventes alifáticos que devuelven el brillo original al acero inoxidable.
- Y si hablamos de cristales, queremos preservar el brillo del espejo o ventana y evitar que nuestro paño deje un rastro de residuos y marcas. Ahí entra en juego el Limpiacristales P, un multiusos concentrado que está formulado a base de bioalcohol. Su principal poder es el efecto autosecante, por lo que no necesita aclarado ni dejará huellas.
¿Tienes alguna duda sobre el producto que más te conviene para una aplicación concreta? Nuestro equipo especializado te guiará.
Planificación de los procesos de limpieza e higienización
Hay que tener en cuenta que el proceso de higienización de un edificio no se puede desligar de la actividad habitual que se lleva a cabo en su interior. No es lo mismo la limpieza de un bloque de oficinas que queda desocupado por la noche y facilita la aplicación de los tratamientos más adecuados sin obstáculos, que la limpieza de los baños en un aeropuerto, donde la actividad es frenética y no cesa.
En una oficina donde el trasiego de personas es reducido, probablemente serán suficientes los detergentes genéricos o limpiadores de suelo estándar, y la aplicación de tratamientos intensivos o especializados no tendrá que ser diaria. Nada que ver con el lavabo de un aeropuerto. En ese caso, necesitamos limpiadores de acción rápida y fáciles de aplicar que permitan un cuidado constante del espacio y de los puntos de contacto.
En entornos con mucho movimiento también pueden sernos de ayuda los limpiadores de evaporación rápida. No solo eliminan los residuos y reducen la carga microbiana, sino que además no precisan enjuague ni tiempo de espera. ¡Una ventaja operativa que marca la diferencia!
Cumplimiento de los protocolos de limpieza del sector
Sobra decirlo, pero todos los productos de limpieza profesional deben cumplir la normativa y las recomendaciones del sector. Porque en todo tratamiento de limpieza lo más importante siempre es la seguridad de las personas, tanto de quienes lo aplican como de quienes usan el espacio.
Sirva de ejemplo esta “Guía de buenas prácticas para la limpieza y desinfección en la industria alimentaria” elaborada por la Agència Catalana de Seguretat Alimentària.
Algunos de los puntos que este documento pone sobre la mesa son:
- Retirar los restos de suciedad antes de aplicar el detergente para prevenir la formación de biofilms.
- Elegir entre productos ácidos, alcalinos y neutros según la naturaleza de la suciedad.
- Seguir las indicaciones del fabricante respecto a la concentración y el tiempo de contacto (¡qué importante es prestar atención a las etiquetas!).
- Repetir tres veces el protocolo de limpieza para garantizar su repetibilidad e implantarlo.
Elegir un detergente profesional específico para materiales concretos
Claro está que los planes de limpieza no solo incluyen la higienización de superficies. En las fábricas hay utillajes; en hostelería se acumulan sábanas, cortinas, manteles y otros textiles; los restaurantes tienen que gestionar cientos de cubiertos, platos, copas y vasos que, tras su paso por el lavavajillas, deben salir impolutos.
Para cada tipo de utensilio, el plan de limpieza también debe contemplar el uso de detergentes profesionales especializados. Si, por ejemplo, nos fijamos en los lavavajillas, Vilaró dispone de una amplia gama de detergentes cuyas variedades responden a la cantidad de grados hidrométricos franceses. Si estos equivalen a un tipo de agua muy dura que, por consiguiente, tiene una alta concentración de calcio, el producto de limpieza adecuado será aquel que prevenga los rastros de cal en los utensilios.
¿Tienes alguna duda sobre el producto que más te conviene para una aplicación concreta? Nuestro equipo especializado te guiará.

